Reina el silencio: fúlgidas en tanto
luces de paz, purísimas estrellas,
de la noche feliz lámparas bellas,
bordáis con oro su luctuoso manto.

Duerme el placer, mas vela mi quebranto,
y rompen el silencio mis querellas,
volviendo el eco, unísono con ellas,
de aves nocturnas el siniestro canto.

¡Estrellas, cuya luz modesta y pura
del mar duplica el azulado espejo!
Si a compasión os mueve la amargura

del intenso penar por que me quejo,
¿cómo para aclarar mi noche oscura
no tenéis, ¡ay!, ni un pálido reflejo?

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Versiones

  • 1869. Obras literarias de la señora doña Gertrudis Gómez de Avellaneda, p. 14. Obra individual.
  • 1850. Poesías de la excelentísima señora D.a Gertrudis Gómez de Avellaneda de Sabater, p. 23. Obra individual.
  • 1846. América poética, p, 49. Antología.
  • 1841. Poesías de la señorita D.ª Gertrudis Gómez de Avellaneda, p. 49. Obra individual.